Nuestra historia
Nuestra historia
Una historia construída en comunidad:
La historia del Centro Educativo para la Producción Total N° 15 “El Chajá” está profundamente ligada a la historia de la comunidad rural que le dio origen. Mucho antes de la creación del CEPT, las familias del paraje El Chajá, en el partido de 9 de Julio (Bs. As.), ya habían demostrado que la educación era una necesidad capaz de movilizarlas y organizarlas colectivamente.
Los primeros pasos:
Los primeros antecedentes se remontan a mediados de la década de 1950, cuando la zona se encontraba mucho más poblada por familias y pequeños productores rurales. Ante la necesidad de contar con una escuela cercana para sus hijos e hijas, comenzaron las gestiones para crear un espacio educativo en el propio paraje. Las primeras clases llegaron a desarrollarse de manera provisoria en la vivienda particular de la familia Lorenzoni, hasta que la comunidad pudo avanzar hacia la construcción de una escuela propia.
En ese proceso los Lorenzoni tuvieron un papel fundamental, no sólo por abrir las puertas de su hogar, sino porque fue Marino Lorenzoni quien cedió parte de su campo para que allí pudiera levantarse el establecimiento educativo y, finalmente, en 1963 se inaugure la Escuela Primaria N° 47.
La Escuela Primaria N° 47:
La construcción del edificio no se logró solamente por decisiones oficiales, sino también por el fuerte compromiso de las familias vecinas, quienes organizaron almuerzos, festivales y otras actividades para reunir fondos, además de colaborar con materiales, realizar trabajos y participar activamente de las mejoras necesarias para que la escuela pudiera funcionar.
Con el paso del tiempo, la Escuela Nº 47 se convirtió en mucho más que un lugar al que asistían los niños y niñas para aprender. Fue también un verdadero espacio de encuentro de la comunidad rural. Allí se desarrollaron distintas actividades destinadas a jóvenes y adultos: clases de contabilidad, inglés, dactilografía y folklore, además de reuniones, peñas y otras propuestas comunitarias. La escuela concentraba buena parte de la vida social del paraje y fortalecía los vínculos entre las familias que habitaban la zona.
Sin embargo, durante las décadas siguientes el medio rural comenzó a atravesar profundas transformaciones. Muchas familias dejaron sus chacras y se trasladaron hacia los pueblos y ciudades, provocando una progresiva disminución de la población rural. Ese proceso también se reflejó en la matrícula de la Escuela N° 47, que fue reduciéndose hasta quedar prácticamente sin estudiantes. Finalmente, en 1996 la escuela cerró sus puertas.
El cierre significó mucho más que la desaparición de una institución educativa. Para quienes vivían en El Chajá implicaba perder un espacio que durante décadas había funcionado como punto de encuentro, organización y pertenencia. Sin embargo, la comunidad decidió no resignarse a que aquel edificio quedara vacío ni a perder definitivamente la posibilidad de contar con educación en el territorio. Fue entonces cuando comenzó a gestarse una nueva etapa.
El nacimiento del CEPT Nº 15:
Vecinos, vecinas y familias volvieron a organizarse, esta vez con el objetivo de conseguir la apertura de una institución de nivel medio que pudiera responder a las necesidades de los y las jóvenes del ámbito rural. Se realizaron reuniones y gestiones, se convocó a autoridades municipales y educativas y se establecieron vínculos con otros Centros Educativos para la Producción Total que ya funcionaban en distintos lugares de la provincia de Buenos Aires. También fue necesario conocer una propuesta educativa diferente: la Pedagogía de la Alternancia.
Entre las personas que formaron parte de aquel proceso fundacional se encontraban Vicente Barceló, Marcelo Canale, Tomás Echenique, Raúl Escalada, Norma Zulma Esterlich, Román Oscar Fantini, Isabel, Margarita y Benito Andrés Forno, Marta Giusani, Pascual Goicochea, Susana Irrazábal, Ana Malpere, Ernesto y Norma Moyano, Carlos María Pieroni y Rosa Ranzatto. Sus nombres forman parte de la memoria de una comunidad que, a través de la participación y el compromiso colectivo, hizo posible el nacimiento de una nueva institución educativa en El Chajá.
El desafío era grande y el tiempo, escaso. Mientras otras comunidades llevaban meses trabajando en proyectos similares, en El Chajá las primeras reuniones comenzaron apenas unos meses antes de la apertura. Fue necesario capacitarse, buscar docentes, recorrer la zona e identificar a los y las jóvenes que podían incorporarse. Algunos de ellos llevaban incluso varios años sin asistir a una escuela debido a las distancias y a las dificultades propias de vivir en establecimientos rurales alejados.
Finalmente, en 1998 nació el CEPT N° 15 “El Chajá”, recuperando para la comunidad aquel espacio educativo que había quedado vacío con el cierre de la Escuela Nº 47. Su creación no significó simplemente la apertura de otra escuela: representó una nueva respuesta colectiva frente a un problema que afectaba directamente a las familias rurales.
La propuesta de los CEPT resultaba especialmente significativa para ese contexto porque buscaba que estudiar no implicara necesariamente abandonar el campo. A través de la Pedagogía de la Alternancia, los y las estudiantes combinan períodos de permanencia en la institución con períodos en sus hogares, donde continúan aprendiendo junto a sus familias y en relación directa con su realidad productiva, social y comunitaria. De esta manera, la educación se vincula con el territorio y se convierte también en una herramienta para favorecer el arraigo y el desarrollo local.
Una historia que continúa:
Desde aquel comienzo, el CEPT N° 15 fue creciendo y transformándose junto con su comunidad. Actualmente es una institución de Nivel Secundario de la modalidad Educación Técnico Profesional, que mantiene como uno de sus principios centrales la participación de las familias y la comunidad en la vida institucional.
Así, la historia del CEPT N° 15 puede entenderse como parte de una historia mucho más extensa. Primero fue la organización de los vecinos y las vecinas para contar con una escuela primaria; décadas después, frente al cierre de aquella escuela, fue nuevamente la comunidad la que se movilizó para que la educación siguiera presente en el paraje El Chajá de la ciudad de 9 de Julio, provincia de Buenos Aires.
Por eso, entre la antigua Escuela N° 47 y el actual CEPT N° 15 existe algo más profundo que la continuidad de un espacio físico. Existe una memoria colectiva atravesada por la participación, el esfuerzo compartido y la defensa de la educación rural. Desde aquellas primeras familias que cedieron terrenos, organizaron actividades y ayudaron a construir la escuela, hasta quienes años después impulsaron la creación del CEPT, la comunidad de El Chajá encontró en la organización una manera de enfrentar las dificultades y construir respuestas propias.
En ese sentido, el CEPT N° 15 no nació solamente en 1998. Sus raíces pueden buscarse mucho antes, en cada una de las acciones colectivas que permitieron sostener la educación en el paraje. Su historia es, fundamentalmente, la historia de una comunidad que se organizó para poder seguir educándose, produciendo y viviendo en el medio rural.